Las posturas de meditación nos permiten las prácticas de: respiración (pranayama), interiorización (pratyahara), concentración (dharana) y meditación (dhyana).

Toda la sesión de ásanas nos prepara para la posición final de meditación. Estos ásanas nos permiten permanecer sentados en completa inmovilidad durante un tiempo prolongado. El cuerpo adopta una estructura piramidal o de montaña. Las dos cualidades fundamentales de cualquier posición de meditación son: firmeza y comodidad

Estas posiciones configuran un circuito energético cerrado, por lo que permite que la energía fluya internamente, cargando chakras e induciendo niveles profundos de conciencia.

Efectos:

  • Tranquilizan la mente y favorecen el estado de interiorización
  • Flexibilizan extremidades
  • Equilibran energías
  • Proporcionan equilibrio emocional y serenidad mental
  • Estimulan la concentración y permiten la aparición del estado meditativo

En las sesiones de la Escuela de Yoga Zaragoza realizamos estas posiciones al final de la sesión para nuestras prácticas de Pranayama, Pratyahara o Samyama, cerrando así la sesión con una práctica meditativa.

En la foto, Padmasana (postura del loto)