La disciplina del Yoga trabaja en la persona la parte física, psicológica y espiritual por lo que es una práctica indispensable para mantener una mente sana.

La práctica del yoga se está desarrollando cada vez más en todos los ámbitos. En los estudiantes se ha comprobado que el introducir ciertas técnicas de Yoga sencillas, les permite enfrentarse mejor a sus pruebas y exámenes, y que los lugares de trabajo en los que se facilita la realización de esta práctica cuentan con mejor ambiente y mayor eficiencia y productividad.

En todos los ámbitos el Yoga ayuda a la persona a desconectarse del estrés gracias a técnicas sencillas.  Deportistas, periodistas, artistas, profesores, empresarios… se han rendido a esta ciencia milenaria para afrontar su día a día con más calma y reflexión.

En un artículo publicado por Harvard Health Publishing en 2009 ya se hablaba de cómo una investigación había concluido que el yoga ayudaba a regular la respuesta que damos al estrés. El hecho de saber enfrentarnos mejor al estrés, hace que disminuya la ansiedad.

Solo la parte física del Yoga en la que hay que concentrarse en una postura y mantenerla mientras somos conscientes de nuestra respiración, afecta a nuestro sistema nervioso y al corazón.

Pasamos de un estado de tensión y alerta, a uno de relajación y calma.

En el mencionado artículo de Harvard Health Publishing, titulado “Yoga for anxiety and depression”, se habla también de un experimento en el que se demostró que las personas que practican yoga tienen una mayor resistencia al dolor.

La respiración y los ejercicios de yoga hacen que nuestro cerebro responda mejor ante las amenazas, a adaptarnos mejor a las situaciones.

Además de los efectos que la respiración y la relajación tienen en nuestro organismo, una de las ventajas del yoga que más benefician a nuestra mente es el hecho de tener consciencia de uno mismo.

Al trabajar con nuestro cuerpo somos conscientes de él. Saber quiénes somos y qué somos nos ayuda a estar en paz con nosotros mismos y con los demás.

Mejoran nuestras relaciones sociales y personales, y nos hace más resilientes, lo que quiere decir que nos adaptamos mejor a las circunstancias y sabemos cómo superar las adversidades.

Esa consciencia de uno mismo y de su lugar respecto a los demás, conlleva también una responsabilidad. Pero como hemos visto, el yoga nos ayuda a saber aceptar las responsabilidades sin caer en la trampa del estrés.

La constancia y el querer progresar y evolucionar –tanto física como mental y emocionalmente- son características que acompañan a la práctica del yoga y que se trasladan a nuestra vida diaria.

En definitiva, el yoga es una herramienta que ayuda a que nuestro cerebro sepa focalizar, centrarse en lo importante y encontrar la mejor solución.