Comenzar la práctica de Yoga es una decisión muy acertada sea cual sea el momento en el que nos iniciemos. Cualquier momento es bueno para acercarse a esta ciencia milenaria.

Y uno de los mejores momentos para hacerlo es cuando la mujer se acerca o se encuentra en la menopausia. Durante este periodo la mujer sufre diferentes cambios en su cuerpo y en su mente. Puede haber aumento de estrés, pérdida de memoria, falta de sueño, irritabilidad… así como osteoporosis, acumulación de grasa, rigidez…

Esta etapa vital en la mujer no tiene por qué ser molesta o dolorosa, se pueden realizar ciertos cambios en nuestros hábitos para transitar por ella de manera confortable. Esto incluye quizá un cambio en nuestro plan de alimentación, bajo en azúcares, añadir algo de ejercicio físico, cultivar nuestro mundo interior (meditaciones, relajaciones…) y nuestras relaciones sociales, desarrollar una afición…

El Yoga, en este sentido, es un gran aliado, puesto que nos va a aportar múltiples beneficios durante esta etapa de la vida, destacamos algunos de ellos:

  • Mejora del funcionamiento de nuestras articulaciones
  • Mejora la salud de nuestros huesos (evidencia científica)
  • Mantener el cuerpo ágil, aumentar nuestra flexibilidad y nuestro equilibrio
  • Mejora de la circulación y mayor oxigenación (mejor salud cardiovascular)
  • Evitar la flacidez
  • Ayuda en el descanso y a combatir el insomnio
  • Calma la mente, aliviando la ansiedad
  • Alivio de sofocos a través de la respiración y la relajación, ya que ambas reducen la temperatura corporal
  • Equilibrio mental
  • Aporte de buen humor y energía

Si estás en este momento de tu vida, anímate con la práctica de Yoga y benefíciate de todo lo que esta disciplina puede ofrecerte. Vas a disfrutar de tu vida de una manera más plena y consciente.

Namasté!