Cuando comenzamos nuestra práctica de Yoga, tanto si es la primera vez que practicamos como si nos incorporamos después de un tiempo, hay que tener en cuenta ciertos aspectos para que el desarrollo de nuestra sesión sea satisfactoria y nos aporte todos los beneficios de la respiración, ásanas, relajación…

Lo principal es saber escuchar al cuerpo. Es decir, muchos principiantes esperan hacer bien los ásanas o dirigir bien su respiración en la primera clase. Esta percepción está muy alejada de todo lo que el Yoga propone. Es importante escuchar al cuerpo, sentirlo, saber cuál es nuestro límite físico, por ejemplo, en un ásana, saber que no debemos forzar nuestra respiración o saber beneficiarnos de la relajación.

Detallo algunos de estos consejos:

  • Ropa cómoda. Aunque es un tópico, no está de más recalcarlo. Utiliza ropa que te permita extender o flexionar piernas, subir o bajar cómodamente… Que la ropa que utilices sea como una segunda piel.
  • Practica descalzo. En Yoga no utilizamos ningún tipo de calzado y es recomendable hacer tu práctica sin calcetines.
  • Ten a mano las ayudas y accesorios necesarios: cojines, cintas, bloques… Aparte de que si tienes todo a mano, tu mente no se dispersará a la hora de utilizar las ayudas, también cualquier accesorio va a permitir que accedas a las diferentes prácticas. Y aun así si alguna de ellas no se pudiera hacer por una limitación física, se realizaría una adaptación de la postura. El Yoga es accesible y adaptable a cualquier persona.
  • Haz una práctica moderada. Es decir, no debes llevar a tu cuerpo a la máxima intensidad, sino disfrutar de todo el proceso desde el comienzo de la sesión, sintiendo tu cuerpo, las zonas que trabajan, el tipo de respiración que aplicas, sin forzar, fluyendo con ella.
  • Sentir. Iría enlazado con el punto anterior. Se trata de observar cómo trabaja mi cuerpo en un ásana, cómo me muevo hacia el ásana y vuelvo de él, qué zonas de mi cuerpo estoy utilizando. Después de practicar observar qué sensación queda tanto a nivel físico, como respiratorio como mental.    Siente cada respiración, vive cada respiración como única que es, ajústala para que sea confortable para ti, no fuerces tus pulmones sino desarróllalos.   Disfruta de la relajación: qué sensaciones te aporta relajarte, qué sientes durante todo el proceso de la relajación y qué sientes después de haber relajado.   Igualmente haz esto con las técnicas de Pranayama y Meditación. La mente debe estar muy atenta a la técnica que aplicamos, a lo que sentimos mientras practicamos y a los instantes después de practicar. Benefíciate de todo ello.
  • Conciencia del momento presente. Que tu mente se centre en lo que haces en ese momento. De manera que te abres a esa experiencia presente, desconectando de todo lo hecho anteriormente o de todo lo que tengas que hacer después. Conciencia y atención plena en la sesión
  • Pregunta tus dudas al profesor. Si algo no se ha entendido bien, si percibes que algo no fluye bien, habla con el profesor y que te oriente y aclare tus dudas.

Los beneficios del Yoga son acumulativos, es decir, vas a sentirte bien desde la primera sesión y cada sesión que vayas realizando te irás sintiendo mejor y mejor.

Ni todas las sesiones son iguales ni tu cuerpo ni tu mente van a tener la misma energía o ánimo en las clases, por ello date un tiempo para de verdad valorar todo lo bueno que el Yoga puede aportarte.  Una sola sesión de Yoga no es indicativo de lo que el Yoga es.

Y sobre todo, disfruta de tu práctica, sin expectativas, sin metas

Namasté.