Dhyana significa meditación, no en el sentido de reflexión intelectual, sino como una prolongación de la concentración (dharana). Surge cuando se mantiene el flujo continuo de la atención sobre el objeto de concentración.
En este estado el sujeto, el objeto de meditación y el proceso de meditar se fusionan formando una unidad.

Se trata pues de la concentración continuada en el objeto y la conciencia de que se está meditando, sin interrupciones. Se consigue así un estado especial de conciencia.