YOGA, LA PRÁCTICA Y SUS BENEFICIOS

 

El Yoga es una ciencia milenaria, de unos 7000 años de antigüedad.

Es una herramienta saludable para obtener bienestar físico, mental y espiritual. Es un conjunto de técnicas  que buscan el equilibrio de cuerpo, mente y espíritu, y es asequible a cualquier persona independientemente de su religión, creencias, edad, sexo, raza…

Es un método de mejoramiento humano y nos ayuda en una evolución consciente y poder adentrarnos en la percepción de lo que hay más allá de formas y apariencias. Es el primer método de autoconocimiento y autodesarrollo y sus técnicas han sido incorporadas a la mayoría de sistemas orientales de liberación: hinduismo, budismo, tantra…

El Yoga propone una serie de técnicas respiratorias, físicas y mentales que nos van a permitir sentirnos bien, más equilibrados, reflexivos y con mejor salud. Y no se puede entender su práctica aislando unas técnicas de otras, es decir, el trabajo respiratorio, físico y mental se unifica en cualquier ejercicio que se realice.

Para entenderlo mejor vamos a describir las diferentes herramientas que el Yoga propone:

RESPIRACIÓN

La respiración es la que nos infunde energía y es la base de la vida. Una buena respiración es síntoma de una buena salud, así como una respiración deficiente implica que nuestra salud psico-física puede estar alterada.

En Yoga tratamos de tomar conciencia de nuestra respiración, desarrollarla y  prolongarla.  Utilizamos las distintas zonas corporales que pueden intervenir en la respiración, esto es: zona abdominal, zona costal y zona clavicular, pudiendo practicar la respiración en cada zona o uniendo todas las zonas para realizar respiraciones completas.

Mediante una buena práctica respiratoria conseguiremos ampliar nuestra capacidad respiratoria, siendo aconsejable en casos de enfermedades respiratorias como: asma, bronquitis, rinitis…  Asimismo el desarrollo de una buena respiración nos aporta otros efectos como relajación, disminución del estrés, mejora del sistema digestivo, desarrollo de la afectividad y de la confianza en sí mismo y favorece la actividad mental.

En general nuestra salud psico-física mejora ya que beneficia a todos los sistemas orgánicos, así como relaja el sistema nervioso y apacigua la mente.

ÁSANAS

El ásana es una postura estática en la que se establecen 2 fases: fase dinámica (la que nos lleva a la propia posición),y  fase estática, mantenimiento en la posición. Para realizar cualquier asana se precisa de una toma de conciencia corporal que nos permita dirigirnos a él a un ritmo lento y una vez establecidos en el ásana sentir el cuerpo, vivir la posición, con esfuerzo pero conscientemente, observando todas las estructuras que intervienen en el ásana y observando y desarrollando asimismo la respiración, ya que cada ásana nos va a permitir trabajar la respiración de una u otra manera (abdominal, costal, clavicular, completa…)

Al practicar ásanas y debido a la toma de conciencia del cuerpo estaremos trabajando varios aspectos:

  • Potenciación del cuerpo
  • Ampliación de la respiración
  • Movilización de energías bloqueadas
  • Desarrollo de la concentración y unificación de la mente

A una mayor sensibilización del cuerpo, mayor cese de los desajustes y perturbaciones psíquicas.

Clasificaremos los ásanas en diferentes grupos:

  • Ásanas de estiramiento: reeducación de la columna vertebral con la consiguiente mejora del funcionamiento de órganos vitales y mejora de la respiración. Asimismo la verticalidad es reflejo de nuestra aspiración espiritual y la rectitud de un correcto proceder en nuestras vidas
  • Ásanas de lateralización: armonización de las funciones vitales, desarrollo amplio de la respiración, asimismo posibilita una normal expresión de las emociones.
  • Ásanas de extensión: Posiciones de apertura que flexibilizan o tonifican la espalda Activación energética. Permiten el desarrollo de la sensibilidad.
  • Ásanas de flexión y cierre: estiramiento y flexibilización de la espalda. Inducen a la concentración y a la interiorización
  • Ásanas de rotación: Equilibran el sistema nervioso. Descongestionan el aparato disgestivo. Liberan la columna vertebral de bloqueos. Armonizan energías vitales y mentales. Favorecen nuestra actitud con el entorno y con nosotros mismos.
  • Ásanas de fuerza: Tonifican la musculatura del cuerpo. Amplían la respiración. Activan la energía. Desarrollan la fuerza de voluntad.
  • Ásanas de equilibrio: Equilibrio del sistema nervioso (eliminando la tensión y la ansiedad) Desarrollo de la atención y la concentración que van a permitir un equilibrio también psíquico.
  • Ásanas invertidas: Gran riego cerebral, lo que aumenta la energía a nivel mental y esto hará que nuestra mente se fortalezca. Disminución de miedos, temores, inseguridades.
  • Ásanas de meditación: Calman el sistema nervioso. Todas las funciones se estabilizan. Aumento de la concentración. Son la culminación de toda la práctica postural del Yoga.

PRANAYAMA

No se trata tan sólo de técnicas de respiración sino de técnicas que nos permiten estimular y acumular prana (energía vital), inducida por vía respiratoria y controlada por la fuerza muscular que moviliza la respiración.

Aumentar prana se consigue mediante el control de la respiración y de la concentración.

Para su práctica se utilizan las 4 fases respiratorias: inspiración, retención del aire, expulsión y pausa con los pulmones vacíos. Siendo la fase más importante la de retención, la de pausa. Esta retención bien practicada va a producir cambios a todos los niveles: mayor vitalidad, distribución de la energía, calma mental.

Se desarrollan así ciclos respiratorios en los que también se tienen en cuenta el tiempo utilizado en cada fase respiratoria y el número de ciclos a practicar.

BANDHAS

Los bandhas son cierres y contracción voluntaria de una zona determinada para evitar que la energía se disperse. Se pueden aplicar de manera independiente o combinándolos con ásanas, pranayama o mudras

MUDRAS

Son gestos o actitudes que canalizarán convenientemente la energía generada por los ásanas. Nos van a permitir penetrar en estados de interiorización y concentración.

PRATYAHARA

Técnicas de interiorización.  Trabajo de desconexión de los estímulos sensoriales para tomar conciencia de nuestro interior. Este trabajo va a traer consigo una purificación de los procesos mentales, que va a reducir las tensiones corporales y a relajar el sistema nervioso, calmando la mente.

SAMYAMA

Técnicas de concentración y meditación.  Se realizan diferentes prácticas que van a silenciar la mente, potenciándola y permitiendo estados de conciencia diferentes.  Existen varias fases:

  • Dharana – concentración en un objeto con exclusión de todo lo demás. Al principio la atención se mantiene en dos o más elementos. Es la fijación de la atención en un objeto con interrupciones, es decir, a veces la mente se dispersa (un sonido, un pensamiento) Para que el proceso de dharana se desarrolle correctamente es fundamental la estabilidad corporal.
  • Dhyana- concentración ininterrumpida. La concentración en el objeto es continuada, ya no hay interrupciones, pero estoy consciente de que estoy meditando.
  • Samadhi- Sólo el objeto de concentración brilla. No hay conciencia de que uno está meditando. El practicante ya no es consciente de su propia existencia.

Técnicas de Samyama

Antar Mouna, Yoga Nidra, Tratak, Antar Tratak, Japa, Ajapa Japa

Efectos:

  • Eliminar conflictos mentales, permite una mayor comprensión interior y purifica la mente.
  • Relaja el sistema nervioso, induce al sueño. Elimina bloqueos psicológicos. Potencia facultades intelectuales. Calma la mente
  • Vitalizan el cerebro, eliminan la ansiedad, aportan confianza en uno mismo, aumenta la memoria, conducen a la meditación.
  • Nos ayudan a acceder al estado de meditación. Elimina la ansiedad y libera tensiones.
  • Desarrolla una gran concentración, elimina bloqueos, equilibra la mente.

 

CONCLUSIÓN

 

La práctica de las diferentes técnicas de Yoga nos aporta un bienestar físico, emocional y mental y es una vía de desarrollo espiritual para la persona.

La práctica continuada y constante nos ayuda a desarrollar la atención en el momento presente y nos permite encarar el día a día con perspectiva y aceptación, sin reacciones impulsivas, sino de una manera reflexiva. Esto nos va a llevar a un equilibrio entre cuerpo y mente que también desarrollará en nosotros mismos el deseo de ser felices y de que los demás también lo sean, desarrollando sentimientos positivos para con nosotros y los demás.