Cuando la persona consigue desconectarse de los sentidos y de la recepción de estímulos externos, entonces comienza Pratyahara, su trabajo interior.

Las prácticas de ásana y pranayama conducen progresivamente a la desconexión de los sentidos. Cuando éstos van neutralizándose, entonces podemos acceder a la conciencia interna

Las técnicas de interiorización buscan la limpieza de los fenómenos mentales (pensamientos, emociones…), bien observándolos sin oponer resistencia o bien con prácticas que refuerzan y unifican la mente para anularlos

Todo esto genera un estado mental claro, sereno y atento. Se reducen las tensiones corporales, disminuye la ansiedad. Calma la mente.